¿Por qué mi gato hace esto? Los comportamientos de nuestros gatos tienen su explicación científica

¿Por qué mi gato se asusta al ver un pepino? ¿Por qué mi gato se esconde dentro de cajas de cartrón? ¿Por qué le gusta ponerse en zonas altas? ¿Por qué araña el sofá? Y otras preguntas más nos lo explican en este vídeo.

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¿Te has fijado hacia que lado mueve la cola tu perro?

Un nuevo estudio en perros revela que dependiendo hacia que lado mueve la cola su estado emocional puede variar. Por ejemplo, los perros que mueven la cola hacia la derecha significa que están más relajados, contentos y seguros de sí mismo. En cambio, los perros que mueven la cola hacia la izquierda su estado emocional es negativo: pueden estar sintiendo miedo, ansiedad o estrés.

Lo fascinante es que algunos perros son capaces de percibir la dirección de la cola de otro perro. Durante el estudio, cuando los perros observaban colas en constante movimiento hacia la izquierda, su ritmo cardíaco aumentaba y mostraban signos de estrés y ansiedad. Los perros que veían las colas en dirección hacia la derecha se mostraban relajados.

“Los perros pueden estresarse ​​al ver un meneo con tendencia hacia la izquierda, porque interpretan que el perro que está viendo podría tener un estado emocional negativo, o podría ser más probable que atacara”, dice Lesley Rogers, profesor emérito de neurociencia la Universidad de Nueva Inglaterra en Armidale, Australia.

Fuente: http://news.nationalgeographic.com/news/left-or-right-tail-wags-elicit-different-emotional-responses-from-dogs/

¿Cómo fijar mejor lo que acaba de aprender mi perro?

Cuando enseñamos a nuestro perro una nueva orden, al finalizar es recomendable hacer ejercicio físico de intensidad media para consolidar mejor los nuevos conceptos que acaba de aprender.

Diariamente tu perro esta creando nuevos recuerdos que olvida rápidamente (memoria a corto plazo). Para que se fijen los conceptos (memoria a largo plazo), el cerebro requiere de ciertos requisitos tanto durante el aprendizaje como después de él.

Los últimos estudios realizados con personas, nos indican que el momento más idóneo para hacer ejercicio físico y consolidar la memoria asociativa es entre las 4 y 6 horas posteriores al aprendizaje asociativo.

El grado de actividad correcto podría ser un paseo por el campo, ir hacer footing o jugar con otros perros. Una vuelta a la manzana no nos sirve de mucho, ya que no segregaría ni la dopamina ni la noradrenalina, los neurotransmisores necesarios para poder realizar el proceso de fijación de nuevos conceptos. Estos dos neurotransmisores impulsan la producción de ciertas proteínas relacionadas con la plasticidad, las cuales contribuyen a la fijación de estos nuevos conceptos.

En definitiva, para enseñarle nuevas órdenes y que lo recuerde rápidamente deberemos hacer que haga ejercicio físico teniendo en cuenta la intensidad y el momento el cual lo realiza.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/31/buenavida/1472644341_755617.html?id_externo_rsoc=FB_CM

¿Sienten realmente culpabilidad los perros?

Cuando encontramos a nuestro perro que ha roto algo, nos esta mirando con esos ojitos tristes, con las orejas hacia atrás y encogido…. seguro que pensamos que esta arrepentido de lo que ha hecho y se siente culpable por ello. ¿Pero realmente es así?

Alexandra Horowitz, profesora de psicología e investigadora en “Horowitz Dog Cognition Lab”  de la universidad de Colombia, hizo un estudio para comprobarlo.

El estudio trataba de grabar a los perros cuando cada propietario lo dejaba en una habitación con un premio. Antes de salir de la habitación le ordenaba que no se lo comiera.

Lo interesante del estudio fue que en algunos casos se informó a los dueños de que su perro se había comido la golosina, pero en otros, se les dijo que su perro se había comportado correctamente. Sin embargo, Horowitz no siempre fue honesta con ellos. Es decir, a veces se daba el caso de que el perro se había comido el premio y su dueño no lo sabía, ya que se había colocado uno de nuevo.

Horowitz vio que las miradas de culpabilidad de los perros tenían poco que ver con el hecho de que habían comido o no la golosina. De hecho, los perros que no habían comido, y fueron regañados por los propietarios tendían a mostrarse con una posición de “culpabilidad”.

Esto demuestra que el lenguaje corporal de los perros es en realidad una respuesta a la conducta de su dueño y en cambio no es una experiencia de vergüenza por haberse comportado mal.

Esta expresión de “culpabilidad” en los perros sería mejor llamarla como una postura de apaciguamiento, que seria algo parecido a: “no entiendo porque estás enfadado, pero por favor no me castigues”.

Fuente: http://www.mnn.com/family/pets/stories/do-dogs-really-feel-guilt
Foto: ifitwags