Niños y perros I


https://www.youtube.com/watch?v=ABDrhNBwdpk&feature=youtu.be

El 77% de las mordeduras a niños provienen del perro de la familia o del entorno cercano, un porcentaje muy elevado que contradice la percepción de los padres de que el perro de la familia es más seguro que los desconocidos.

Enseñar a los niños, en función de su momento del desarrollo, conceptos sobre el respeto y el lenguaje de los perros es importantísimo.

Os comparto el material didáctico para que lo difundáis, así podemos prevenir futuros accidentes que desgraciadamente se podrían haber evitado.

Medidas para prevenir la mordedura del perro hacia el niño

¡No podemos reforzar el miedo!

El miedo es una emoción que ayuda al animal a protegerse de las amenazas para su supervivencia. Sino tuviéramos miedo, nos tiraríamos por un precipicio o cruzaríamos la calle sin mirar.
El miedo es una respuesta involuntaria que activa una serie de respuestas  fisiológicas (p.ej. taquicardia, piloerección) y conductuales (p.ej. agacharse, vocalizar).
El animal realiza conductas para escapar o evitar el estímulo peligroso: huir, inmovilizarse, defenderse y/o buscar contacto con una figura que actúa de base segura (en el caso de los perros puede ser su propietario).
Si nuestro perro tiene miedo y acude a nosotros, nuestra presencia y caricias solo podría disminuir el miedo, nunca aumentarlo, ya que le estamos dando seguridad.
Para que el miedo aumente, solo el estímulo aversivo que le provoca esta emoción, debería aumentar su intensidad.
Por ejemplo, en el caso de que nuestro perro tenga miedo a otros perros, si cada vez que le viene un perro lo cogemos en brazos, no estaremos aumentando su miedo, solo estaremos reforzando la conducta de que nos venga a buscar para calmar su miedo.
En cambio, si le viene un perro, no lo cogemos, y el otro perro acaba mordiéndolo o siendo muy pesado con él, el miedo que muestra hacia los perros aumentará, ya que el estímulo aversivo (los perros) ha aumentado su intensidad.

Para que el miedo aumente, el estímulo aversivo debería aumentar su intensidad.

Autor de la foto: @ifitwags

Furbo, la cámara ideal para tu mascota

(Patrocinado por Furbo)
¡Hola chicos! Sois muchos los que nos preguntáis sobre qué cámara podríais comprar para observar a vuestro perro o gato cuando esta solo en casa. Hace poco nos llegó la cámara Furbo y querríamos compartir con vosotros nuestra experiencia con ella.


Kala recibiendo la caja de Furbo.

Es una cámara que tan solo instalándonos su aplicación gratuita en el móvil, podemos ver lo que esta haciendo nuestra mascota cuando se queda sola en casa.

La verdad es que esta genial, porque tiene varias características que la hacen fácil y cómoda de usar. Os lo detallamos por puntos:

  • Cámara FHD y visión nocturna
    Esto significa que tiene muy buena calidad y además, cuando ya no hay luz podemos seguir viendo a nuestro peludo.
  • Lanzamiento de golosinas
    Es la única cámara que puede lanzar golosinas al aire. Esto nos podría ser útil en alguna situación. Pero ¡ojo! tendremos que ir con cuidado, porque depende de cuando premiemos podríamos estar reforzando conductas indeseadas.
  •  Alerta de ladrido
    Esto nos encanta. La cámara nos avisa cuando el perro está ladrando o llorando.
  • Grabación y captura de pantalla
    Podemos grabar momentos cortos y hacer fotos.
  • Cómoda y fácil
    Tiene una utilización muy intuitiva. La instalación es rápida y fácil.
  • Diseño atractivo
    Su estética es elegante. No nos importará dejarla en el salón.

Aunque esta cámara está pensada para grabar perros, vemos que también es igual de útil para observar a nuestros gatos. Por ejemplo, en casos de que tengamos gatos que eliminen fuera de la bandeja o hay peleas entre gatos que conviven juntos… podemos ver qué está ocurriendo cuando no estamos presentes. Muchas veces, al estar nosotros en casa, no se comportan de la misma manera y cuesta valorar su comportamiento real.

A continuación os dejamos un vídeo dónde podéis ver la cámara en funcionamiento:

¿Y todo esto cuánto me cuesta?
¡Pues tienes la suerte que ahora está de oferta hasta el 23 de diciembre! Tan sólo cuesta 139€, su precio original es de 259€. Aprovecha estas Navidades y compra un regalo funcional y útil para tu mascota. Si te interesa pincha aquí y pídela ya.

Bueno y aprovechamos para despedirnos deseándoos unas Felices Fiestas. ¡Hasta pronto!

10 razones para no utilizar el collar eléctrico

  1. No podemos controlar la intensidad de la descarga.

Para poder escoger la intensidad adecuada es complicado. Depende de muchos factores:

Hay collares que fallan. Hay perros que son más sensibles a los estímulos aversivos. La sensibilidad es subjetiva y variable.

Dependiendo de la morfología del perro, la descarga la podrá notar más o menos. Los perros de pelo largo o con más grasa podrían notarlo menos por ejemplo. También hemos de tener en cuenta si el pelo esta húmedo o seco.

La elección del nivel adecuado lo pueden escoger los propietarios, ya que estos collares se venden en cualquier tienda animal. Cuando una persona no profesional utiliza el collar de descarga no tiene en cuenta muchos factores (el timing, la intensidad, la duración, el estado del perro…).

  1. Creamos asociaciones indeseadas

La descarga debe ser aplicada en el momento adecuado para que el animal asocie la descarga con su conducta. Si lo aplicamos un segundo antes o después, podría asociar el dolor con otros elementos del entorno (perros, personas, objetos…), generando nuevos problemas.

Este riesgo de que asocie a otros elementos es muy arriesgado, ya que en vez de mejorar su problema conductual, podríamos empeorarlo provocándole miedo a perros, personas, niños o otros elementos presentes en ese mismo momento a su alrededor.

  1. Podemos aumentar la agresividad

Debido a que causa dolor, podría desencadenar conductas agresivas por parte del animal como respuesta de defensa.

  1. Podemos producir lesiones en el cuello

Podemos producir lesiones en el cuello, ya que los dos puntos descarga han de estar en contacto estrecho con la piel, por lo que el collar se ha de ajustar apretadamente contra el cuello.

  1. Creamos perros impulsivos por aprendizaje

Al aplicar la descarga para castigar las señales de agresividad (ej, gruñir, enseñar los dientes, etc), podemos llegar a suprimir las mismas, con lo que el animal pasaría a atacar sin previo aviso, aumentando su peligrosidad.

  1. La obediencia es sin motivación

La obediencia a través del dolor, implica que el animal estará en un estado emocional negativo y se verá obligado a obedecer para evitar el dolor.

  1. No trabajas la causa del problema conductual

Al producir la descarga, no estamos trabajando la causa del problema conductual, si no que queremos eliminar la expresión de ella.

  1. No hay evidencia científica

No hay ningún estudio que apoye que son más efectivos que los métodos basados en el refuerzo positivo.

  1. Inhibes al animal

Una aplicación inadecuada que haga que el animal no tenga ningún control sobre lo que está pasando puede generar una indefensión aprendida, una condición que daña gravemente el bienestar: el animal inhibe todas sus conductas, ante la imposibilidad de escapar de una situación negativa. Esto puede pasar con una simple descarga (Seligman y Maier, 1967).

  1. El peligro de vallas eléctricas

En el caso de vallas electrónicas invisibles no impiden la entrada de amenazas para el perro, y castigan al perro si trata volver, en el caso de escaparse.

Tú, que acabas de leer esta información, contribuirás de alguna manera a mejorar el bienestar de nuestros animales al difundir conocimientos sobre el tema.

 

¡Muchas gracias!

¿Qué es la etología?

Dentro del mundo de las mascotas empieza a sonar el nombre de etólogo/a, familiar para algunos y desconocido para otros. Pero, ¿en qué consiste su trabajo?

La etología es una rama de la biología que se encarga de estudiar el comportamiento de todos los animales. Dentro de esta ciencia encontramos la etología clínica, el objetivo principal de la cual es prevenir, diagnosticar y tratar los problemas de comportamiento de los animales domésticos (principalmente, perros, gatos, caballos y animales exóticos), basándose en la fisiología de la conducta y en estudios científicos actuales.

Una conducta es el resultado de la acción de factores fisiológicos y factores externos. Por tanto, cualquier problema de comportamiento puede estar causado por varios factores: médicos (dolor, enfermedades, problemas neurológicos) y/o etológicos (mala socialización, experiencias traumáticas, estrés). Es por esto que, con el fin de llegar al diagnóstico correcto, el etólogo/a analiza al animal teniendo en cuenta su ambiente y su historial médico.

Teniendo en cuenta la personalidad del individuo y respetando su bienestar, se busca que el animal mejore su gestión emocional y aprenda un comportamiento que le ayude a superar el problema a través de técnicas de modificación de conducta. Este tratamiento también consiste en dar al compañero/a humano/a las herramientas necesarias para que sepan gestionar la convivencia diaria a través de la modificación del ambiente y del manejo. En casos donde se considera necesario, se utilizan fármacos como terapia de soporte.

Asimismo, basándose en la ciencia del aprendizaje, un/a etólogo/a no solo trabaja en la resolución de casos de problemas de comportamiento, sino que también en el adiestramiento de conductas y habilidades específicas, como la educación canina básica (u obediencia básica, a pesar de que no nos gusta usar esta terminología ya que no imponemos al animal a realizarlas, sino que lo animamos a ello).

Por lo tanto, el/la etólogo/a puede tener el papel de aconsejar cuando se quiere introducir una nueva mascota en casa, de ayudar a prevenir problemas con cursos de socialización de cachorros o cursos de entrenamiento básico, y de encontrar la causa de un problema de comportamiento y cómo modificarlo.

Actualmente, existen cada vez más categorías de profesionales dentro del ámbito de comportamiento de nuestras mascotas, como adiestrador/a, educador/a, etólogo/a, etólogo/a veterinario/a… Pero, ¿qué los diferencia uno/a de otros/as? Pues básicamente su formación académica y laboral.

Sin embargo, hay que destacar que estas profesiones no son incompatibles, etólogos/as, veterinarios/as o no, pueden trabajar conjuntamente, y éstos pueden recomendar el trabajo con un/a educador/a o adiestrador/a si el caso lo requiere.

Lo importante es la metodología del/a profesional y que sea consciente de sus limitaciones para colaborar con otros/as que le puedan complementar.

¿Por qué mi gato hace esto? Los comportamientos de nuestros gatos tienen su explicación científica

¿Por qué mi gato se asusta al ver un pepino? ¿Por qué mi gato se esconde dentro de cajas de cartrón? ¿Por qué le gusta ponerse en zonas altas? ¿Por qué araña el sofá? Y otras preguntas más nos lo explican en este vídeo.

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